La estrella fantástica y una pareja extraordinaria en el México de 1943 y 1944:Magda Donato y Salvador Bartolozzi
- Los años de 1943 y 1944 fueron decisivos para el fin de la guerra que azotaba al mundo desde 1939. En ese bienio tuvieron lugar la victoria del ejército soviético sobre el alemán al término de la batalla de Stalingrado, la rendición de Italia, los terribles bombardeos en diversas ciudades europeas, las infames ejecuciones en campos de concentración, las cruentas luchas navales en el Pacífico y en otros mares hasta que, tras el desembarco del ejército de los aliados en Normandía en junio de 1944 y otros avances de esas fuerzas en los frentes en los que se combatía, al año siguiente se terminó el conflicto mundial: en mayo se rindió Alemania y Japón en septiembre, tras las masacres atómicas de Hiroshima y Nagasaki. México formaba parte de los aliados, pues había declarado la guerra a Alemania y a las otras potencias del Eje el 22 de mayo de 1942, tras el hundimiento de los buques petroleros Potrero del Llano y Faja de Oro por submarinos alemanes en el Golfo de México. Hubo fuertes terremotos en varias regiones del planeta; en México, en febrero de 1943 hizo erupción el volcán Paricutín en Michoacán.
- Entre los acontecimientos literarios de aquellos años destaca la publicación de El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, La Rebelión de la granja de George Orwell, El ser y la nada de Jean-Paul Sartre y El alma buena de Szechwan de Bertolt Brecht. En México José Revueltas publica El luto humano; Francisco L. Urquizo, Tropa vieja; Gregorio López y Fuentes, Acomodaticio, novela de un político de convicciones, y Entresuelo; Max Aub, Campo cerrado y Las buenas intenciones; y Antoniorrobles, El refugiado Centauro Flores.
- Llama la atención la actividad que Magda Donato y Salvador Bartolozzi desarrollaron tan pronto llegaron al país en 1942, ya que además de colaborar en los proyectos de Miguel N. Lira en la Secretaría de Educación Pública —como la Biblioteca de Chapulín— se hicieron cargo de la dirección del programa de teatro infantil del Instituto Nacional de Bellas Artes, y fueron convocados para hacer una película infantil, justamente en 1943. Sus experiencias sobre la adaptación de Pinocho en el ámbito hispánico fueron aprovechadas por Carlos Véjar hijo, que filmó Las aventuras de Cucuruchito y Pinocho, con un guion de Magda Donato que cuenta la historia de Pinocho y su perrita Pipa, quienes asumen la misión de rescatar a la duquesa Cucuruchito, que había sido raptada por la malvada bruja Pirulí. Fiel a la tradición de lo fantástico, entre canciones y bromas aparecen duendes secuaces de la bruja, títeres populares, feroces y crueles piratas, niñas y niños que alientan la travesía que emprenden los heroicos Pinocho y Pipa para llegar a África dentro de una ballena y encontrarse en un país imaginario gobernado por un extraño rey negro y su no menos singular corte caníbal. En ese lugar estaba la duquesita Cucuruchito convertida en dragón, Pinocho rompe el hechizo de la bruja Pirulí y la regresa a casa, sana y salva. Cabe advertir que el tema y uso de ciertas expresiones violentas se considerarían inapropiados como literatura infantil en estos días. Sin embargo, los diálogos rimados son interesantes y divertidos por su ingenuidad y humor; las canciones, además de su amenidad y gracia, se insertan en la tradición de las tonadillas infantiles hispano mexicanas.
- Bartolozzi participó en la producción del que es considerado el segundo largometraje a color (el primero es ¡Así se quiere en Jalisco!) de fantasía infantil realizado en el país. En esta película debutaron Martha Ofelia Galindo y Alicia Rodríguez, actrices que tendrían trayectorias sobresalientes, acompañadas por Francisco Jambrina, José Elías Moreno y Maruja Griffel. Francisco Gabilondo Soler, creador de Cri-Cri (“el Grillito Cantor”), que ya gozaba de fama, se hizo cargo de la sincronización musical y hablada del filme. Las aventuras de Cucuruchito y Pinocho tuvieron una buena recepción, tal como lo confirma la nota periodística de Hortensia Elizondo que, entre sus observaciones, advertía lo siguiente:
Por la forma como fue llevado a la hoja blanca el célebre personaje, por los colores primorosos, por los sets de encanto y la actuación plena de gracia de todos sus intérpretes, esta película interesa y deleita a grandes y chicos por igual. Tiene Las aventuras de Cucuruchito y Pinocho todo el encanto y la infantil dulzura de las cintas de muñecos animados que ha llevado a la pantalla el genial Walt Disney. Sólo que aquí se trata de muñecos de carne y hueso que se mueven, ríen y hablan entre sets multicolores de maravilla, como los forjó nuestra imaginación infantil cuando en la niñez leyéramos algún cuento de hadas.
- A pesar de lo anterior, la película se perdió en el panorama cinematográfico mexicano, se sabía de ella por algunos carteles publicitarios y no más, pero afortunadamente y gracias a los empeños de coleccionistas como Rogelio Agrasánchez Jr., que ha formado El Archivo Cinematográfico Agrasánchez, y la Asociación Civil Acervo Público del Cine Hecho en México, la cinta infantil que disfrutaron nuestros abuelos se ha recuperado (en versión en blanco y negro) y conocemos los detalles de su producción en el sitio de mexflimarchive.com y lo mejor de todo, es que podemos disfrutarla en el siguiente sitio.
- En aquellos años comenzaba la época dorada del cine mexicano. María Félix se encumbró como Doña Bárbara, bajo la dirección de Fernando de Fuentes; se estrenaron María Candelaria y Flor silvestre, dirigidas por Emilio “El Indio” Fernández, que hizo mancuerna con el fotógrafo Gabriel Figueroa; Distinto amanecer de Julio Bracho; El Peñón de las Ánimas, con Jorge Negrete y María Félix; Mexicanos al grito de guerra, protagonizada por Pedro Infante; Cuando quiere un mexicano, con Jorge Negrete y Amanda Ledesma; México de mis recuerdos, con Fernando Soler, Sofía Álvarez y Joaquín Pardavé (ambas dirigidas por Juan Bustillo Oro), y Porfirio Díaz de Rafael M. Saavedra y Raphael J. Sevilla, en la que actúan Mimí Derba, Miguel Inclán y José Elías Moreno.
- El término de la guerra dio lugar a la llamada generación Baby Boomer —de baby boom, "muchos bebés"—, personas nacidas entre 1946 y 1964. Sin embargo, es curioso que diversos artistas famosos que son considerados dentro de dicha generación nacieron dos o tres años antes, justo cuando en México se editaban los cuentos de la Biblioteca de Chapulín, como son: en Gran Bretaña y Estados Unidos, George Harrison, Janis Joplin, Mick Jagger, Jim Morrison, Jim Croce, George Benson, Roger Waters, Keith Richards y Barry Manilow; en España y México, Pablo Milanés, Julio Iglesias, Joan Manuel Serrat y Enrique Guzmán. Otras celebridades que nacieron entre 1943 y 1944 son, en México, Juan Ferrara y Norma Lazareno, y en otros países, Sharon Tate, Robert De Niro, Catherine Deneuve, Malcolm McDowell, Leslie Howard, Joe Pesci y Ben Kingsley.
- Para conocer una historia original sobre juguetes con vida propia en un contexto mexicano del siglo XIX, se recomienda leer el cuento “La Chata fea” de Micrós, Ángel de Campo, publicado en 1894 en El Nacional y luego en la Revista Azul. Interesa, además de la idea de dotar de sentimientos a los muñecos, observar el uso fidedigno del tono conversacional infantil como el que desarrolla Magda Donato en los tres cuentos que publicó en la Biblioteca de Chapulín:
—Ya ves, pues —concluía mi nana, al terminar su cuento—, cómo hasta las muñecas cuando son buenas muchachitas se van al cielo. Conque hínquese usted en la cama, persígnese muy seriecito y rece conmigo: “No permitas, Señor que, durante mi sueño, los maléficos espíritus turben el cristal de mi conciencia. Bendíceme, Señor, y que el reposo no sea sino para fortificar mis propósitos de amor y de enmienda. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. A dormir muy silencitos, si no, no te vuelvo a contar el cuento de la Chata fea, que se casó con el marinero de los ojos azules.
Campo Ángel de. “La Chata fea”. En Ángel de Campo Micrós. Obras 2. Revista Azul (1894-1896). El Universal (1896) Coord. Y ed. de Miguel Ángel Castro. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Dirección General de Asuntos del Personal Académico, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 2014.